Opinión - 27 septiembre, 2013 | 12:00 AM
Uribante y su vialidad
En los primeros meses del año, supuestamente, se aprobó una buena cantidad de dinero para la reparación y mantenimiento de la vía que conduce desde Chururú hasta Pregonero. Así el gobernador José Gregorio Vielma Mora escuchaba el clamor más urgente y necesario de los uribantinos. El pueblo Chácaro, al conocer la noticia, se inundó de alegría y gran expectación. Posteriormente, se dijo que los trabajos se iniciarían para el mes de agosto, una vez que cesara el periodo de lluvias y entrará la sequía. Pero ya está por iniciarse el mes de octubre y el estado de la vialidad se ha empeorado considerablemente. Prácticamente quedan dos meses para el cierre del presente ejercicio fiscal y las expectativas de los uribantinos se diluyen poco a poco, no sólo por la evidente tardanza en los inicios de los trabajos, sino por el impacto de la inflación sobre los presupuestos aprobados, con lo cual se reduce notablemente la capacidad de maniobra de las empresas o consejos comunales que asuman la responsabilidad, así como el porcentaje de cobertura de los tramos a reparar.
Sirva el presente artículo para llamar la atención del señor Gobernador del Estado sobre este asunto vital para los Chácaros. Es evidente que la vialidad uribantina está colapsada desde hace varios años. Comparar la condición de la vía con un rústico camino de recuas, ya es una metáfora bastante trillada y desgastada, pues cualquier senda pedestre se encuentra en mejor condición que la vía hacia La Fundación y Pregonero. Desde los inicios del primer gobierno de Ronald Blanco La Cruz no se hacen inversiones importantes en la restauración de esos tramos viales. Incluso, en aquella oportunidad, los recursos se quedaron cortos por la gran cantidad de puntos críticos existentes a lo largo de la vía y por otras circunstancias que no viene al caso analizar. Lo mismo podría acontecer en esta ocasión, si se sigue dando largas al asunto, si no se acometen los trabajos con la prontitud del caso. En consecuencia, la última palabra está en manos de las autoridades regionales y nacionales, mientras la comunidad sigue adormecida por la polarización política.
En el transcurso del año, por esta misma vía, se han hecho diversos llamados de atención sobre la condición de la vialidad. Al efecto, diversos sectores de la comunidad manifiestan interés en participar en las formas más eficaces para utilizar los recursos y hacer rendir los dineros. Sería interesante que se escuchara lo que tiene para decir algunas personas instituciones y organizaciones comunitarias. Pero lo más importante sería asumir con prontitud el inicio de los trabajos, porque el clamor del pueblo ya no soporta más demoras. En verdad, aparte de que la inflación se traga los presupuestos, el tiempo engulle las escasas esperanzas de los uribantinos. Las vías formales han resultado insuficientes para que los Chácaros se hagan sentir. Lo más terrible sería que la indiferencia de las autoridades termine por multiplicar la indiferencia de la ciudadanía, con las secuelas que ello supone en términos electorales para el próximo diciembre. Los uribantinos esperan por la acción del gobierno revolucionario en la atención de la vialidad.
josegarmo@yahoo.com
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